¡Bochinche en La Habana! Regañan a las Damas de Blanco hasta pa' rezar
Berta Soler denuncia hostigamiento del régimen cubano contra las Damas de Blanco, impidiendo su asistencia a misa durante Semana Santa. Las activistas lograron asistir sorteando la vigilancia.
¡Qué pasó, mi gente!
Oye esto pa' que te enteres. La Berta Soler, que es la jefa de las Damas de Blanco, salió a decir que el gobierno cubano no las deja en paz ni pa' rezar. Dijo que les meten tremenda pela con el hostigamiento, el asedio y la vigilancia, y que esto es un plan para quitarles la libertad religiosa.
Parece que la cosa se puso caliente el 5 de abril, justo el Domingo de Resurrección. Dizque la Seguridad del Estado y la Policía rodearon la casa de una vecina, María Cristina Labrada Varona, y hasta la sede de las Damas de Blanco en La Habana. Todo pa' que no fueran a la iglesia, ¡imagínate tú!
¿Dónde fue la cosa y cuándo?
Todo este rollo pasó en Cuba, principalmente en La Habana, durante la Semana Santa de 2026. La semana que denunció Berta va del 29 de marzo al 5 de abril, cuando la gente celebra la pasión y resurrección de Cristo.
Pero no se crean que se quedaron de brazos cruzados. La Berta dice que, a pesar del choco-choco, pudieron llegar a la iglesia. ¡Un milagro, vamos!
¿Y a quién le cae esto arriba?
Pues mira, esto le cae arriba a las Damas de Blanco, que son un grupo opositor. La cosa es que ellas tienen como costumbre ir a misa y pedir por los presos políticos, sus familias y la situación del país. El gobierno, al parecer, quiere taparles esa vía, porque saben que es una acción simbólica importante.
Al final, Berta asegura que 19 de sus muchachas lograron ir a misa por varias provincias y municipios. ¡Se las ingeniaron pa' zafarse de la vigilancia!
¿Qué dicen por ahí?
Por un lado, está la denuncia de Berta Soler, que pinta al gobierno como un bruto que no respeta ni la religión. Dice que es una estrategia sistemática para joderlas.
Por otro lado, el gobierno cubano, o las fuerzas de seguridad que menciona Soler, pues no han dicho nada directamente en esta nota. Lo que sí se ve es que las Damas de Blanco tuvieron que cambiar de táctica, yendo a misa entre semana para esquivar los controles de los domingos.
¿Y ahora qué?
Bueno, parece que la pelea sigue. Las Damas de Blanco van a seguir intentando ir a sus misas, y el gobierno va a seguir, dizque, vigilándolas. Lo que está claro es que la presión no para, y el movimiento, que ya tiene su historia y hasta un premio del Parlamento Europeo, sigue dando guerra.
Habrá que ver cómo sigue este cuento. Si las Damas de Blanco logran ir a misa con más tranquilidad, o si el gobierno aprieta más la tuerca. Lo que sí se sabe es que la cosa está caliente.