¡Ay, mijito, el de Amazon que entregaba los paquetes... en su casa!
Un repartidor cubano de Amazon en Miami, Andy Manuel García Machado, fue pillado 'entregando' paquetes de alto valor... ¡en su propia casa! Ahora enfrenta cargos y un problema migratorio, con el bochinche regado por todo el almacén.
Qué pasó
¡Prepárate porque esto es de no creer! Imagínate un bochinche que está corriendo por todo Miami, de boca en boca, como un reguero de pólvora. Resulta que un repartidor de Amazon, de esos que te traen la compra a la puerta con una sonrisa, fue sorprendido in fraganti por andar haciendo entregas muy particulares... ¡directico a su propia vivienda!
La cosa no fue un error, mi gente. Aquí estamos hablando de Andy Manuel García Machado, un cubano de 29 años, que supuestamente se dedicaba a marcar paquetes de alto valor en el sistema como “entregados” o “extraviados” para, acto seguido, echarse la mercancía para su carro y de ahí, a su casa. ¡Tremenda jodienda!
Desde consolas de videojuegos hasta paneles solares, el hombre se armó un “negocio” aparte con los envíos que no eran suyos. Una movida que, al final, le salió carísima, dejando a más de un cliente con la boca abierta y las manos vacías.
Dónde y cuándo
La cacería para este ladrón de paquetes culminó el pasado lunes, en el mismísimo corazón de las operaciones de Amazon en Miami-Dade. Lo engancharon en el almacén de la 13320 SW 132nd Ave., un lugar que bulle de actividad cerca del Aeropuerto Ejecutivo de Miami.
Andy había empezado su “carrera” como conductor de reparto el 19 de noviembre. Pero mira tú, no tardó mucho la gente de prevención de pérdidas de Amazon en darse cuenta de que algo andaba mal. Eran demasiados artículos de peso y valor que se evaporaban bajo su nombre.
En total, la mercancía que se volatilizó, valorada en unos 1,757 dólares, incluía desde una PlayStation, altavoces Bluetooth, relojes, purificadores de aire... ¡y sí, hasta una barra de chocolate! Uno se pregunta si era para el antojo o para endulzar el trago amargo.
Por qué importa
Este suceso es de esos que te hacen parar las orejas, porque va más allá de un simple robo. Esto golpea la confianza que uno deposita en servicios como Amazon, que son vitales en la vida de hoy. La gente espera que sus compras lleguen, ¡no que terminen en la casa del que las reparte!
Además, el caso levanta una bandera roja sobre la supervisión y los chequeos a los “socios de servicio de entrega” que contrata Amazon. Si el chisme se corre, ¿quién se va a fiar de los demás repartidores que sí hacen su trabajo con honestidad?
Y por si fuera poco el cargo de hurto mayor, la cereza del pastel para Andy es una orden de retención migratoria. Esto significa que cuando termine con la justicia local, la bronca seguirá con inmigración. ¡De un problema pasó a tener dos, y de los gordos!
Qué dicen las partes
Claro, Amazon no se quedó callado. Un portavoz salió a los medios a decir, con mucha contundencia, que ellos tienen una política de “cero tolerancia” con el robo. ¡Y era de esperarse, nadie quiere ver su nombre asociado a esos enredos!
También se apresuraron a aclarar que Andy Manuel no era un empleado directo de Amazon, sino que trabajaba para una de esas compañías “socias” que se encargan del reparto. Es como quien dice, “la culpa es del otro, no nuestra del todo”.
Lo más jugoso es que, según el informe policial, cuando una empleada de Amazon lo confrontó, ¡el propio Andy confesó! Dijo que marcaba los paquetes intencionalmente para llevárselos y venderlos por fuera. ¡Se echó la soga al cuello él solito, mi gente!
Qué viene ahora
Ahora, el camino de Andy Manuel García Machado se divide en dos veredas bien espinosas. Por un lado, está el proceso judicial por hurto mayor, donde la ley de la Florida decidirá su destino. Podría enfrentar multas, cárcel, o ambas. ¡Y eso no es cosa de juego!
Por el otro, y quizás el más complicado para un cubano en Estados Unidos, es la “orden de retención migratoria”. Esto significa que, una vez que el sistema judicial local termine con él, las autoridades federales de inmigración entrarán en acción. ¡Y ya tú sabes lo que eso significa para muchos!
La investigación sigue abierta, no sea que haya más gente metida en este arroz con mango o que Andy haya hecho más fechorías de las que ya se saben. Hay que estar pendientes, porque este capítulo, por muy chismoso que sea, aún no tiene su punto final. ¡El desenlace lo veremos en los próximos días!