¡Ay, mi madre! Un carro se le encarama a la cerca del círculo infantil en Colón

En Colón, un carro se metió contra la cerca de un círculo infantil al esquivar una carreta. Tremendo susto, pero los niños, ¡gracias a Dios!, están a salvo y bien guardaditos.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas qué revuelo se armó en Colón! La cosa fue que, de buenas a primeras, un auto de turismo, de esos que andan por ahí, terminó dándole un beso, pero del fuerte, a la cerca de un círculo infantil. Imagínate el susto, ¡la gente casi se cae de espaldas!

Gracias a los santos, y a que la vida a veces nos da una mano, los niños estaban adentro del centro, bien cuidados y sin un rasguño. Solo la cerca y el carro quedaron con el chicharrón, pero lo importante es que no hubo que lamentar desgracias personales.

Dónde y cuándo

Esto no fue en la luna, ni en la esquina del sol. El bochinche ocurrió el viernes 20 de febrero de 2026, por la mañana, como a las 9:35 a.m., en la localidad de Colón, allá en Matanzas. Específicamente, en la mismísima esquina de las calles Martorell y Varona, ¡para que no queden dudas!

El círculo infantil se llama “Rayitos Internacionalistas”, un nombre que inspira, pero que ese día, por poco, no se lleva un buen sobresalto. Dicen que el ambiente se puso tenso, con el ruido del golpe y la gente corriendo a ver qué había pasado.

Por qué importa

Mira, esto importa porque cualquier cosa que pase cerca de donde hay niños, a uno se le sube la presión. No es lo mismo que un carro choque con otro en la carretera que casi se meta en un lugar lleno de pequeños. Esto nos recuerda que la vida en la calle es un peligro y que hay que andar con cien ojos.

Además, pone sobre la mesa el tema de los vehículos de tracción animal, que a veces se descontrolan y arman un lío en la vía. Es un problema que no es nuevo y que siempre está ahí, latente, esperando el momento de dar un susto o, peor, una tragedia.

Qué dicen las partes

Bueno, lo que se sabe es que el chófer del carro, un hombre con sus cinco sentidos, venía a una velocidad que no era para echar a volar, pero tuvo que hacer una maniobra de esas de película. Dice que fue para evitar chocar de frente con una carreta desbocada, que andaba por ahí como alma que lleva el diablo.

Por otro lado, el personal del círculo infantil, con una calma que ya quisieran muchos, movió a los niños a los salones, lejos del peligro. La Policía Nacional, como era de esperar, ya está con su investigación, buscando el hilo de la madeja para ver quién tiene la culpa y qué fue lo que realmente pasó.

Qué viene ahora

Ahora, lo que toca es esperar a que la policía termine su chismecito, quiero decir, su investigación. Hay que ver qué deciden sobre la responsabilidad del accidente y si se tomarán medidas con respecto a los vehículos de tracción animal que andan sueltos por ahí. La cerca, seguro, la arreglan pronto.

El círculo infantil, por su parte, sigue con su vida normal, con los niños aprendiendo y jugando, como si nada. Pero este susto, no me digas que no, deja un recordatorio: ¡ojo en la vía, que cualquier día se arma la gorda!

Más noticias