¡Ay, Dios mío! ¿Un alcalde con doble identidad y chanchullo de divorcio?
El gobierno de Estados Unidos le ha puesto el ojo encima a un exalcalde de North Miami. Lo acusan de haber conseguido su ciudadanía con un enredo de nombres y papeles falsos. ¡Tremendo bochinche!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas, que es pa' no creerlo ni en el mejor chismógrafo de la cuadra!
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos se ha metido en un sancocho con el exalcalde de North Miami, Philippe Bien-Aime.
¡Le quieren quitar la ciudadanía como quien le quita un dulce a un niño! Lo acusan de haberla conseguido con un tremendo enredo, como si fuera un truco de magia.
Dónde y cuándo
Esto no es cuento de vieja, está pasando ahora mismo en el sur de la Florida, donde presentaron la demanda.
El chisme viene de lejos: dicen que el hombre, de Haití, se naturalizó allá por el 2006. Pero la historia arranca por el 2000, con una orden de deportación bajo otro nombre: ¡Philippe Janvier!
Imagínate el calor y la tensión que debe haber ahora que esto sale a la luz. ¡Un verdadero enredo!
Por qué importa
¿Y por qué esto nos importa a nosotros, los de a pie?
Bueno, mi gente, porque si un tipo con poder, un exalcalde, puede hacer estos chanchullos con sus papeles, ¿qué queda para el resto?
Esto demuestra que el gobierno, aunque lento, no olvida y siempre saca la cuenta. Es un golpe duro para su imagen y para la confianza en la gente que nos representa.
Qué dicen las partes
Por un lado, el Departamento de Justicia dice tener todas las pruebas, incluyendo huellas dactilares, que confirman que Bien-Aime y Janvier son la misma persona. ¡Como si fuera un doble en la misma novela!
Dicen que Janvier entró ilegalmente y usó un pasaporte adulterado. Además, lo acusan de bígamo. Al parecer, el divorcio de su matrimonio anterior en Haití era más falso que un billete de siete pesos.
Esto invalidaría su segundo matrimonio aquí. Hasta ahora, el exalcalde no ha dicho ni pío, pero la bola ya está echada.
Qué viene ahora
Ahora, lo que viene es un lío de juzgado. Un tribunal federal tendrá la última palabra y decidirá si le quitan los papeles o no.
Esto de quitar la ciudadanía no es algo que pase todos los días, es un proceso civil poco frecuente. Así que la cosa es seria de verdad y no un jueguito.
Habrá que estar con la oreja pegada a la radio bemba, porque este cuento apenas empieza a desenrollarse y quién sabe qué más sorpresas saldrán.