¿Y tú supiste lo último? ¡Avión militar se mata en la selva colombiana y ya son 66 los que no vuelven!
Tragedia en la Amazonía colombiana: un avión militar con 128 personas a bordo se estrella, dejando 66 muertos, heridos y desaparecidos.
¡Qué bochinche, mi gente!
Oigan esto pa’ que vean la tragedia que se armó en la selva colombiana. ¡Un avión militar completo, de esos que van pa’ la guerra, se vino a pique! Y lo peor, que la lista de fallecidos no para de subir. Ya van 66 almas que se fueron pa’l otro barrio, y la cosa no pinta bien, señores.
Este siniestro, que parece sacado de una película de esas que te quitan el sueño, ocurrió hace poco y tiene a todo el mundo con el corazón en un puño. Imagínense, un avión que venía cargado hasta los dientes de gente y equipo, ¡y zas! Se estrella.
¿Dónde fue el despelote y cuándo?
El asunto pasó allá, en la región amazónica de Colombia, un lugar que de por sí tiene su misterio. El avión despegó de Puerto Leguízamo, que queda en el departamento de Putumayo, y a los pocos minutos, ¡adiós muy buenas! Cayó en plena selva, un sitio que ni pa’ dónde correr.
A bordo iban un montón de gente: 11 de la Fuerza Aérea, ¡eso es la crema y nata! Y pa’ rematar, 115 militares del Ejército y hasta dos policías, ¡un combo completo! La hora del accidente fue como a las 9:50 de la mañana, justo cuando el sol empezaba a calentar, pero parece que el calor se lo llevó el avión pal cielo.
Y esto, ¿por qué nos cae encima?
Bueno, esto importa porque no es cualquier avioncito de reparto, ¿entienden? Era un avión militar, lleno de gente que tiene familia, amigos, un nombre. Cada uno de esos 66 que se murieron era un mundo entero. Además, estaban cargando municiones, ¡imagínense el susto y el lío que se armó cuando eso explotó en el aire!
Toda esta gente iba en una misión, y a quién le cae esto es a las familias que se quedaron esperando, a los que están heridos y con la vida patas pa’ arriba, y a los que todavía no aparecen. Es un golpe duro pa’l país, pa’ la Fuerza Aérea y pa’ la gente que confía en que estas máquinas los lleven seguros.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por ahora, los que mandan, el Ministro de Defensa, dijo que no hay indicios de que fuera un ataque, como que los malandros de la zona, las disidencias de las FARC, le hubieran tirado algo. Pero claro, uno nunca sabe, ¿verdad? La selva es brava y esos grupos andan por ahí.
Lo que sí se sabe es que el avión era viejito, ¡tenía 43 años de servicio! ¡Imagínese! Lo compraron hace mucho tiempo, allá en Estados Unidos, y ahora estaba sirviendo a Colombia. Los que investigan están revisando por qué se cayó, si fue el motor, un error, o qué sé yo.
¿Y ahora qué sigue? ¡El panorama!
Pues ahora toca esperar, y con mucha calma, porque esa zona es un infierno pa’ llegar. La selva es densa, no hay carretera, y si no es por aire o por río, no llegas. La Fuerza Aérea está mandando aviones con médicos pa’ sacar a los heridos, pero es una batalla contra el tiempo y la naturaleza.
Los que quedaron vivos, los 57 heridos, los mandaron pa’ Bogotá y pa’ Florencia. Unos están graves, otros se recuperan, pero la tarea de identificar a los 66 que murieron es dura, dura. Y todavía hay cuatro desaparecidos, ¡imagínese la angustia de esas familias!