¿Y a estos quién los entiende? Discapacitados en Cuba entre la crisis y la indiferencia
Personas con discapacidad en Cuba luchan a diario contra la escasez de alimentos, medicinas y productos básicos, dependiendo de trabajos informales ante la insuficiencia de apoyos estatales.
Qué pasó
En Cuba, la crisis económica tiene patas largas y golpea fuerte a los más vulnerables, especialmente a las personas con discapacidad. Parece que para sobrevivir, muchos tienen que meterse en trabajos por la izquierda o buscarse la vida con lo que salga, porque las cosas básicas como comida, medicinas y hasta el jabón escasean como si fueran oro.
El cuento es que la falta de pan, leche, huevos, carne, jabón y pasta dental se ha vuelto crónica. Y ni hablar de las medicinas y tratamientos que necesitan, que a veces no llegan o son imposibles de conseguir. Imagínese usted, esto les cae encima como una losa, afectando su salud y su día a día.
Dónde y cuándo
Esto es ahora mismo, en Cuba, donde la vida se pone cada vez más cuesta arriba. La cosa se complica más porque los ciclones han dado unos cuantos golpes a las casas, y arreglar eso es un dineral que no muchos tienen en el bolsillo. Los materiales están caros y el Estado no da abasto para ayudar a todo el mundo.
Los que saben del tema dicen que la producción en Cuba no levanta cabeza, la inflación te come vivo, las finanzas están apretadas y la distribución de lo poco que hay tiene sus rollos. Todo esto hace que la escasez se sienta más y más en cada esquina.
Por qué importa
Pues importa porque le cae directo a la gente que más necesita apoyo. El Estado, con sus pensiones que no alcanzan, deja a muchas personas con discapacidad en el filo de la navaja. Para salir del paso, se meten en trabajos por cuenta propia que, la verdad, no les dan ni seguridad ni dignidad, y a veces hasta los ponen en riesgo.
Ver que la situación de estas personas no se atiende como debe ser, hace que muchos se pregunten si el gobierno se preocupa de verdad por los que más sufren. Parece que hay un mundo de diferencia entre lo que piensan los de arriba y lo que vive la gente en la calle, y eso genera un montón de críticas.
Qué dicen las partes
Por un lado, el gobierno dice que está metido en programas para recuperar y ayudar, que el país está estable y no hay ningún colapso. Afirman que trabajan para solucionar los problemas.
Pero por otro lado, las familias y organizaciones independientes pintan un cuadro muy distinto, hablando de escasez crónica y dificultades extremas. Para ellos, la lucha por sobrevivir es diaria, y la falta de recursos es una realidad aplastante que contradice la narrativa oficial.
Qué viene ahora
Lo que viene ahora es seguir de cerca cómo se resuelve este entuerto. Si las soluciones del gobierno llegan a tiempo y realmente funcionan para quienes más lo necesitan, o si la gente tendrá que seguir tirando de ingenio y resiliencia para salir adelante.
Habrá que ver si la brecha entre las decisiones políticas y la realidad cotidiana se acorta, y si se pone más atención a las necesidades urgentes de los sectores más vulnerables, como las personas con discapacidad.