¿Y tú supiste lo caro que se puso el Acuario en La Habana? ¡Un dineral!
Los precios de las experiencias en el Acuario Nacional de La Habana se han disparado, haciendo inaccesible la cultura y educación ambiental para muchos cubanos.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que la cosa se puso seria en el Acuario Nacional de La Habana, y no es por los animales. La influencer Camila Carballo nos cuenta que los precios para disfrutar de las experiencias allí se han ido por las nubes. Estamos hablando de cosas que cuestan un dineral, y en un momento donde la gente anda justa de todo, esto es para pensarlo dos veces.
En Cuba, con la falta de medicinas, los apagones y la cosa tensa con el bolsillo, gastarse 6000 pesos en un ratico con delfines o focas... ¡eso no es cualquier cosita! La gente está lidiando con una inflación que no da tregua, y estas experiencias se ven como un lujo que pocos se pueden dar.
¿Dónde y cuándo pasó este desbarajuste?
Todo esto está pasando ahora mismo, en el Acuario Nacional de La Habana, un lugar que antes era para que todos aprendieran y disfrutaran. Los precios se han divulgado por los operadores que tienen permiso para hacer estas actividades dentro del recinto. Imagínate, la entrada ya te cuesta un ojo de la cara, y el parqueo ni se diga. Pero lo que remata es el gasto dentro: comer algo te sale entre 450 y 1200 pesos la porción, y si quieres un jueguito o ver un show, ¡prepárate para más gastos!
En un país donde lo primero es tener agua, luz y medicinas, gastar lo que cuesta una semana de comida o varios días de gasolina en una 'experiencia con fauna' suena a cosas de millonarios.
¿Y a quién le cae este muerto?
Pues a la gente de a pie, a las familias que quieren llevar a sus hijos a aprender algo diferente, a los estudiantes que necesitan ese contacto con la naturaleza para sus estudios. Básicamente, a todos los que no tienen un fajo de billetes para darse estos lujos. La educación ambiental y la cultura se están volviendo un privilegio, y eso no está bien.
¿Qué dicen los que mandan y los que cobran?
Los que regulan y los que cobran dicen que con esa plata están arreglando el lugar y haciendo programas educativos. Que el dinero se usa para mejorar la infraestructura y que todo va para el bien del público. Pero la gente en la calle opina que no hay mucha transparencia con esa plata y que no hay opciones más baratas para que todos puedan ir.
¿Y ahora qué?
Ahora lo que toca es seguir de cerca esto. Las familias y los estudiantes van a seguir pensando si vale la pena gastar tanta plata en algo tan caro, sobre todo cuando hay tantas cosas básicas que resolver. Habrá que ver si el Acuario o los encargados deciden hacer algo para que ir a disfrutar y aprender no sea solo para unos pocos.