¿A quién le robaron el reloj al jefe de la Seguridad del Estado en La Habana?

General Emir Mesa Corona, head of Personal Security, was mugged in Havana. The incident highlights growing crime and security vulnerabilities.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que la cosa se está poniendo fea en La Habana, mi gente. Al general Emir Mesa Corona, que es el jefe de la Dirección de Seguridad Personal, ¡zas!, le pegaron un palo y le quitaron el reloj en plena calle. ¡Así como lo oyes!

El hombre, que se supone que es el que cuida a los peces gordos del gobierno y del Partido, andaba por Centro Habana y ¡pum!, tres tipos se le tiran encima para robarle. Y lo peor, que le dieron par de golpes antes de salir corriendo.

¿Y eso dónde pasó?

Todo este bochinche ocurrió en la calle Galiano, ahí cerquita de San Rafael, una zona que uno piensa que es tranquila pero que parece que ya ni por ahí. El general iba para la tienda Casalinda, esa donde venden cosas en divisas, ¡imagínate!

Los atacantes, unos muchachos jóvenes, le quitaron el reloj y salieron como alma que lleva el diablo. El general se quedó ahí sentao en el piso, mirando cómo se iban, mientras llegaba la policía. ¡Qué papelón, mi hermano!

¿Y por qué es esto importante?

Bueno, esto dice mucho, ¿verdad? Si al que se encarga de la seguridad de los que mandan le pasa esto en pleno día, en una calle concurrida, ¿qué podemos esperar el resto de los mortales? La gente anda con el Jesús en la boca por el aumento de los robos y la delincuencia.

Esto demuestra que la seguridad, hasta para los que la dirigen, no es lo que era. Es un síntoma de que las cosas no andan bien, y el pueblo lo sabe, lo siente y lo comenta en cada esquina.

¿Qué dicen unos y otros?

Hasta ahora, no hay nada oficial de las autoridades sobre el asunto. La gente anda diciendo por ahí, en las redes y en la calle, que los asaltantes son unos muchachos de una pandilla juvenil llamada Pacto de Sangre, pero eso no se ha confirmado.

Unos dicen que la policía anda detrás de ellos, otros que fue cosa de un momento, y nadie sabe a ciencia cierta qué pasó después del robo. Lo cierto es que el general se quedó sin reloj y con un susto de muerte.

¿Y ahora qué?

Pues ahora queda ver qué pasa. Si van a coger a esos muchachos o si esto se va a quedar así, como tantos otros casos. Lo que sí está claro es que la situación de seguridad en la calle preocupa a todo el mundo.

Habrá que estar pendientes a ver si las autoridades toman medidas o si esto solo queda en un bochinche más que contar. Mientras tanto, la gente seguirá con el ojo en la calle, esperando que las cosas mejoren.