¿Nuevo mural en La Habana? Parecen tanques soviéticos apuntando al pueblo
Artista chileno Hermes Entenza critica mural en La Habana. Lo tacha de estilo soviético, intimidante y una "nueva orden de combate contra el pueblo".
Qué pasó
Oye esto pa' que veas. A un artista chileno, Hermes Entenza, no le ha gustado nada un mural que acaban de poner en La Habana. Según él, la cosa parece sacada de la Unión Soviética de antes, con figuras así como rudas, amenazantes, ¡como de guerra! El tipo dice que es como si estuvieran mandando un mensaje de combate contra la gente, una invasión visual, vamos.
Entenza, que sabe de estas vainas de arte, se fue de frente y lo llamó un "anuncio coloreado de una nueva orden de combate contra el pueblo". Vamos, que no le ve nada de bueno, que se siente intimidado y que eso no pega nada con Cuba.
Dónde y cuándo
Esto está pasando ahora mismo en La Habana, en un espacio público que ahora tiene este mural nuevo. El artista chileno Hermes Entenza, quien dice tener experiencia limitada en la isla, fue el que dio la voz de alarma. La obra se instaló hace poco y ya está dando de qué hablar.
La gente que pasa por ahí nota que las figuras del mural son como frías, imponentes, y eso contrasta con los colores vivos que uno espera ver en las calles habaneras. Es como si el ambiente cambiara al pasar por ese sitio.
Por qué importa
Mira, esto importa porque el arte en la calle se supone que es para comunicar, para embellecer, ¿entiendes? Pero si la gente lo ve como algo que da miedo o que está ahí para mandar, para controlar, pues ya no es lo mismo. Entenza cree que esto es un intento de meter ideas que no son de la gente, de reforzar el control y la ideología.
Al final, el arte público puede ser un arma de doble filo. Si no se hace bien o si el mensaje no es el adecuado, puede generar tensión. Aquí se está debatiendo si el mural es una expresión cultural o una herramienta política.
Qué dicen las partes
Por un lado, está el artista chileno Hermes Entenza, que está clarísimo en su crítica. Lo ve como una vuelta al realismo socialista, con figuras que intimidan y un mensaje que no le gusta nada.
Luego están algunos residentes y transeúntes que han comentado la obra, y parece que varios coinciden con él. Sienten que el mural transmite autoridad y vigilancia. Por otro lado, no se han escuchado declaraciones oficiales sobre la obra ni del gobierno ni de las instituciones culturales directamente involucradas.
Qué viene ahora
Lo que se espera es que esta crítica siga dando de qué hablar. Quizás haya más debates entre artistas y el público sobre qué tipo de arte debe ocupar los espacios públicos en La Habana.
También hay que ver si las autoridades culturales de la isla toman alguna posición al respecto o si la obra se queda ahí. Lo cierto es que el arte público siempre genera opiniones, y esta vez parece que el debate está servido.