¿Qué hace este tipo en el parque mirando a la niña?

Un cubano fue arrestado en Miami-Dade por actos lascivos ante una niña de 11 años en un parque, generando indignación y debate sobre seguridad infantil.

¡Tremendo bochinche en el parque Quail Roost!

Oye esto pa' que veas la vaina que pasó. Resulta que en un parque bien lleno de gente, de esos que uno lleva a los chamaquitos pa' que se boten, un tipo se metió en plan raro.

Este hombre, cubano por más señas, se estaba tocando sus cositas mientras miraba fijamente a una niña de 11 años que estaba en los columpios. ¡Qué descaro!

El escenario del bochorno

El cuento pasó en el parque Quail Roost, un lugar que le costó una millonada al condado de Miami-Dade y que es de lo más grande que hay pa' los nenes. Inaugurado hace poco, con toboganes y columpios pa' todos los gustos, está lleno de familias, sobre todo latinas, que van a pasarla bien.

Imagínate la escena: niños jugando, padres compartiendo, y de repente, este individuo haciendo su cochinada a plena luz del día. Un asco, de verdad.

¿Por qué se armó el lío?

Esto importa porque, ¿quién carajo quiere que sus hijos estén en un sitio donde pasan estas cosas? Los padres que estaban allí se fajaron, lo enfrentaron y lo sacaron del parque antes de que llegara la policía. ¡Bien hecho por ellos!

El tipo se fue, pero lo buscaron y lo pillaron esa misma noche. Lo arrestaron por exhibición lasciva frente a una menor de 16 años, que aquí en Florida eso es un delito bien serio.

¿Qué dicen las partes?

Los fiscales lo acusan de un delito grave. Si lo declaran culpable, se puede comer hasta 15 años de cárcel y pagar una multa de 10,000 dólares. ¡Nada más porque sí!

Ahora mismo está preso en el TGK, y el juez le puso una fianza de 7,500 dólares. Mientras tanto, tiene prohibido acercarse a ese parque, ¡y con razón!

La gente que va pa'l parque está que trina. Dicen que es una vergüenza, que hay que estar pilas con quién anda por ahí. Un padre dijo que uno va pa' relajarse y se encuentra con estas barbaridades, que te hace sentir fatal.

¿Y ahora qué?

Este caso pone en tela de juicio la seguridad en los parques. Los padres piden más vigilancia, porque uno nunca sabe con quién se topa. Es una llamada de atención para que todos estemos más atentos a lo que pasa alrededor de nuestros hijos.