¿Te quedaste sin corriente? Cuba se apaga, ¡y no es pa' bromear!
Cuba sufre apagones prolongados por déficit de generación y sobrecargas. La crisis eléctrica se agrava con transformadores dañados y cortes de hasta cuatro días.
¡Esto se puso feo con la luz en Cuba!
Prepárate, que la cosa está color de hormiga con la electricidad en la isla. La Unión Eléctrica (UNE) anda diciendo que para hoy, 19 de junio, el déficit eléctrico va a estar por encima de los 2.100 megavatios en el horario fuerte. ¡Imagínate, más de la mitad de la luz que hace falta!
Pero eso no es todo, porque encima, las empresas eléctricas de por ahí están avisando que cuando vuelve la corriente después de tanto tiempo sin ella, la gente conecta todo a la vez. ¡Un bochinche de aparatos que sobrecargan todo!
¿Y eso dónde y cuándo pasa?
Esto está pasando en toda Cuba, y con los apagones extendiéndose por días. El déficit de generación sigue tocando las puertas. Ayer mismo, el servicio estuvo afectado las 24 horas y el pico más fuerte fue de 2.191 MW. ¡Una locura!
Y por la mañana, la cosa pintaba mal: solo 1.016 MW disponibles para una demanda de 2.650 MW. La predicción para la noche es un hueco de 2.134 MW, con unos 2.164 MW menos de los que hacen falta. ¡Vaya panorama!
¿Y por qué nos importa tanto este relajo?
Porque esto no es solo un apagón más. Las averías en las termoeléctricas y la falta de combustible para los grupos de generación distribuida, que dejan más de 1.200 MW fuera de juego, son el cuento de nunca acabar. Aunque los parques solares echan una mano, no dan abasto.
Además, ahora el problema es también la infraestructura. Cuando regresa la luz, la gente enciende la cocina, la bomba de agua, carga los teléfonos y hasta los carros eléctricos. ¡Todo de golpe!
¿Qué dicen los que mandan y los que sufren?
Las autoridades eléctricas hablan de sobrecargas extremas y de que algunos circuitos andan al 200% de su capacidad. Se han dañado entre 60 y 70 transformadores este año, y arreglarlos es otra odisea. La gente, por su parte, está harta de no tener luz, a veces por días seguidos, porque la crisis ya no es solo de generación, sino también de que se cae la red.
¿Y ahora qué se espera?
Pues que la cosa siga tensa. Con tantos equipos dañados y la escasez de recursos, la recuperación no parece a la vuelta de la esquina. Los apagones pueden durar hasta tres o cuatro días seguidos, convirtiendo la falta de electricidad en una emergencia de infraestructura que afecta la vida diaria de todos.