¿Y la sangre pa' cuándo? Anciana en Santiago de Cuba al borde de un precipicio por culpa del transporte
Una anciana de 72 años en Santiago de Cuba necesita cirugía urgente y transfusión de sangre, pero falta transporte para llevar las unidades necesarias al hospital.
¡Oye esto pa' que veas!
En Santiago de Cuba, en el Hospital Ambrosio Grillo, la cosa está que arde. Una señora de 72 años, doña Paula Esther Correa Boga, lleva 12 días metida allí esperando una operación que no puede esperar más. La cosa es seria: necesita que le quiten un tejido muerto y le pongan sangre, pero la sangre está en Palma Soriano y aquí no hay ni cómo traerla.
Su hija está que se sube por las paredes. Dice que el hospital tiene guaguas y ambulancias, pero ¡ay de ti si pides una para la sangre! Ahí se ponen de pie de un salto y dicen que no hay. Nadie de la dirección quiere dar la cara, y para colmo, hasta los medicamentos que uno necesita hay que buscarlos por la calle. ¡Un peloteo que no tiene nombre!
¿Y eso dónde y cuándo pasó?
Todo esto se está cocinando en el Hospital Ambrosio Grillo, en El Cobre, Santiago de Cuba. La paciente está ingresada desde hace más de doce días. Imagínese el calor, el ruido de la gente llamando, la angustia de la familia, mientras la señora empeora y la sangre no llega.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues a la pobre doña Paula Esther, que necesita esa operación para seguir viva. Y a su familia, que tiene que ver cómo la burocracia y la falta de logística pueden costarle la vida a un ser querido. Esto nos dice que el sistema de salud, a pesar de las buenas intenciones, a veces se enreda en sus propios nudos y la gente es la que paga los platos rotos. La falta de una simple ambulancia para la sangre se convierte en un problema de vida o muerte.
¿Qué dicen unos y otros?
La hija denuncia que nadie responde. La cuenta que da el periodista Yosmany Mayeta Labrada dice que hubo un cruce de llamadas y que hasta le sugirieron ir a la casa de la directora del banco de sangre. Dicen que la solicitud formal del traslado de la sangre nunca salió del hospital. Unos se tiran la bola, otros se esconden, y mientras tanto, la paciente esperando.
¿Y ahora qué?
Pues ahora toca esperar a ver si alguien con dos dedos de frente en la Dirección Provincial de Salud Pública de Santiago de Cuba se da cuenta de que la vida de doña Paula Esther está en juego. Hay que mover esa sangre, y rápido. Que dejen el papeleo y piensen en la persona. Ojalá esto sirva para que no se repita con otro abuelo o abuela.