¿Presos por pensar? ¡Amnistía Ya! le pone el dedo en la llaga a los municipios cubanos
Plataforma ciudadana cubana ¡Amnistía Ya! entregó peticiones en seis municipios exigiendo ley para liberar presos políticos, enfrentando desconocimiento de funcionarios.
¿Qué pasó?
La plataforma ciudadana ¡Amnistía Ya! anda recorriendo Cuba, y esta semana le tocó el turno a seis Asambleas Municipales del Poder Popular. ¿El motivo? Presentarles una petición bien clara: quieren una ley para soltar a todos los presos que están en la cárcel por pensar diferente o por ser presos políticos. ¡Un buen montón de gente! La iniciativa se llama "¡Por la Amnistía Ya!" y viene cargada con 2.289 firmas, un número que dice mucho de la gente que está pidiendo esto.
La cosa no se quedó solo en entregar papeles. Los que fueron a poner la cara también pidieron una reunión con los diputados de cada zona, para que se pongan las pilas con el asunto. Gente como Alina Bárbara López Hernández, Helen Ochoa Calvo, Jenny Pantoja Torres, José Cecilio Pérez Hernández y Raúl González González fueron de los valientes que estuvieron al frente de esta movida.
¿Dónde y cuándo?
La acción se llevó a cabo esta misma semana, un torbellino de entrega de documentos en la provincia de La Habana y por fuera también. Se enfocaron en seis municipios clave: Centro Habana, Diez de Octubre y Habana Vieja, que están en la capital, y se fueron hasta Matanzas, Cienfuegos y Camagüey para llevar el mensaje más lejos. La idea era tocar las puertas de las Asambleas Municipales, que son como los ayuntamientos de allá, pero con nombre cubano.
La cosa se puso interesante porque en varios sitios los funcionarios ni se enteraban de que existía esta petición. Imagínate, la gente pide algo y los que mandan ni por enterados. Esto, según ¡Amnistía Ya!, demuestra que la comunicación entre el pueblo y el gobierno local anda floja, como un alambre viejo.
¿Por qué importa?
Este asunto de los presos políticos es un tema que quema en Cuba. ¡Amnistía Ya! lo pone sobre la mesa porque dice que en medio de la crisis humanitaria que vive el país, soltar a estas personas es una urgencia. No se trata de inventos, sino de derechos humanos básicos. La gente en la calle está hablando de esto, porque saben que tener a alguien preso por sus ideas afecta a familias enteras y al ambiente del país.
Además, la plataforma quiere que esto sirva para que la gente se dé cuenta de que puede usar sus derechos y exigir respuestas. La idea es que esto no se quede en seis municipios, sino que se replique en todos los lugares de Cuba. ¡Que el Poder Popular tenga que dar la cara!
¿Qué dicen las partes?
Por el lado de los que entregan la petición, ¡Amnistía Ya!, el mensaje es claro: la liberación de los presos políticos es un paso necesario para mejorar la situación en Cuba. Lo ven como algo cívico y simbólico, pero con consecuencias reales. Quieren que se actúe, que se legisle y que se abra un camino de amnistía.
Ahora, ¿qué dicen los del Poder Popular? Pues ahí está el detalle. En Centro Habana, recibieron los papeles, pero el encargado se negó a firmar que los había recibido. Un gesto que deja mucho que pensar. Y en Cienfuegos, la vicepresidenta, que también es diputada, ¡ni quiso recibir la documentación! Dijo que ya se comunicarían, pero hasta ahora, silencio total. Esto es lo que la plataforma denuncia: esa falta de respuesta y de transparencia.
¿Qué viene ahora?
Lo que viene ahora es seguir la lucha, porque ¡Amnistía Ya! no se va a quedar de brazos cruzados. La idea es que la gente de otros municipios se anime a hacer lo mismo, a llevar su petición y exigir que los escuchen. Quieren que cada estructura del poder local tenga que dar una respuesta y que el tema de los presos políticos se ponga en el centro del debate.
Además, el informe más reciente de Prisoners Defenders, que es una ONG que anda pendiente de estas cosas, pone el número de presos políticos en Cuba en 1.214. ¡Una barbaridad! Así que la presión va a seguir. Habrá que ver si con tanto empuje, la Asamblea Nacional y los gobiernos municipales empiezan a moverse o si el bochinche sigue solo en las calles.