¿Qué se roban el futuro de los chiquillos? Dos niñas muertas a la fuerza en Cuba
Dos niñas, una de 7 y otra de 14 años, fueron asesinadas violentamente en Cuba en una semana, generando alarma sobre la protección infantil.
¡Oye esto pa' que veas!
¡Qué vaina! En Cuba, en menos de una semana, se han reportado dos sucesos que te helan la sangre: la muerte violenta de dos niñas, una chiquitina de 7 años y otra adolescente de 14. Las organizaciones de la sociedad civil están encendiendo las alarmas, diciendo que hay que prestarle más atención a la seguridad de los chamaquitos en la isla. Esto no es chisme, es algo que tiene a todo el mundo con el alma en un hilo.
¿Dónde y cuándo pasó el desastre?
Mira, el caso más reciente fue el 21 de marzo en Guanabacoa, La Habana. La pequeña Gabriela Herrera Rodríguez, de apenas siete años, salió a hacer un mandado cerca de su casa y… ¡zas! No volvió. Horas después la encontraron, Dios mío, con signos clarísimos de violencia. Por suerte, o por desgracia, detuvieron a un vecino que dicen que está metido en el asunto. Esto pasó a pocos días de que el 14 de marzo, en Las Tunas, otra adolescente, Katherine Cruz Aguilera, de 14 años, también perdiera la vida. A ella, según dicen, se la llevó su expadrastro. ¡Imagínate tú!
¿Y esto por qué nos jeringa?
Pues porque son dos vidas que se apagan de golpe, dos futuros que se los lleva el viento por la maldad. Estas muertes nos recuerdan que la violencia, hasta la más fea, anda rondando por los barrios y los hogares. Las organizaciones que están siguiendo esto de cerca dicen que hay que ponerle más cuidado a los chiquitos, que los necesitamos protegidos, y que no podemos tapar el sol con un dedo cuando hay violencia en la casa o en la comunidad. Es un llamado a abrir los ojos y cuidar a nuestra gente más joven.
¿Qué dice la gente involucrada?
Las organizaciones como el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) son las que están dando la cara y denunciando. Ellas son las que nos cuentan los detalles y nos advierten del peligro. Dicen que estos dos casos juntos son una señal de alerta muy fuerte. La gente del barrio, los vecinos, la familia, están todos consternados, sin poder creerlo. Piden más vigilancia y que se busquen maneras de prevenir estas tragedias antes de que ocurran. Nadie quiere que esto siga pasando, por supuesto.
¿Y ahora qué? ¿Qué nos espera?
Bueno, ahora mismo las autoridades no han soltado mucha más información oficial sobre cómo van las investigaciones. Lo que sí está claro es que la comunidad está muy preocupada y pide a gritos más seguridad para los niños y adolescentes. Lo que viene ahora es seguir de cerca cómo avanzan los casos, si se toman medidas reales para proteger a la infancia, y si se habla más de estos temas tan duros pero tan necesarios. Tenemos que estar pendientes, porque el futuro de los chiquillos está en juego.