¿Cuba en la cuerda floja? Alemania pide diálogo y advierte sobre apagones históricos
Alemania insta al diálogo EE.UU.-Cuba ante crisis energética y apagones. Advierte a ciudadanos y reafirma soberanía cubana mientras la isla sufre escasez.
¡Oye esto pa’ que veas!
Parece que hasta en Europa se están comiendo el coco con lo que pasa en Cuba. La cosa está que arde, y Alemania, que de política internacional sabe un rato, ha salido a dar su opinión. Dicen que lo mejor es sentarse a hablar, que de gritos y amenazas no se sale. Y ojo, que la cosa no es solo política, que la isla se está quedando a oscuras.
El vocero de Exteriores alemán, Josef Hinterseer, dejó clarito que su gobierno cree en el diálogo. Que las diferencias entre Estados Unidos y Cuba se arreglan conversando, no con puños sobre la mesa. Y aunque no se metió en camisa de once varas con lo que dijo Trump, porque eso ya es otro bochinche, sí dijo que Cuba es un país con su propia cabeza y que hay que respetarlo. Vamos, que no es un patio de juegos.
¿Y eso dónde y cuándo?
Todo este tinglado se pone caliente porque la crisis energética en Cuba está que no se aguanta. Los apagones son más largos que un día sin pan, y eso afecta a todo el mundo. Se habla de que más del 60% de la isla se quedó sin luz de golpe. ¡Imagínate el panorama! La gente en la calle comentando, preocupada, ¿y ahora qué?
La cosa está tan mal que el Ministerio de Exteriores alemán hasta le ha dicho a sus ciudadanos: “¡Ojo con viajar a Cuba ahora mismo!”. Están alertando que el tema de la luz está afectando hasta para lo más básico. Si no puedes posponer el viaje, te dicen que vayas con pies de plomo, preparado para cualquier cosa y con tus medicinas encima, por si acaso.
¿Y por qué a Alemania le importa este jaleo?
Bueno, pues porque a Alemania le preocupa la gente. Y ven que la cosa en Cuba se está poniendo fea. La falta de luz, la escasez, todo eso hace que la vida sea más difícil. Y claro, eso también se nota en el turismo, que es un motor importante para la isla.
Los números no mienten: en enero apenas llegaron 184.000 turistas. Un bajón importante comparado con otros años, y de los más bajos si no fuera por la pandemia. Esto quiere decir que el descontento puede crecer, y los gobiernos se ponen a mirar de cerca qué está pasando.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, Alemania pide calma y diálogo entre los dos países. Por otro, te sueltan la advertencia a sus viajeros. La postura oficial es clara: la soberanía de Cuba se respeta, pero la situación interna preocupa. El gobierno cubano, por su parte, seguro que está buscando cómo resolver esta crisis de energía que tiene al país al borde del colapso.
Mientras tanto, se ven los efectos. El turismo se resiente, y la percepción internacional de la isla cambia con cada apagón. Los que están dentro, aguantando como pueden, y los que están fuera, comentando la jugada.
¿Y ahora qué se espera?
Pues mira, lo que se ve es que la cosa sigue en el aire. Alemania apuesta por que se resuelva por las buenas, pero la situación en la isla es un polvorín. Habrá que seguir de cerca cómo se maneja esta crisis de energía y si el diálogo entre EE.UU. y Cuba da algún fruto. La incertidumbre es la que manda por ahora, y la vida de la gente en Cuba depende de que se encuentre una solución pronto.