¡Alarma en el Barrio! La Calle se Traga a los Chamacos en Cuba

Un escándalo corre por Cuba: la cantidad de jóvenes y niños que mueren por violencia o accidentes ha subido como la espuma. La gente comenta, la preocupación crece.

Qué pasó

¡Oye esto pa’ que veas! Un chisme que no es chisme, es pura verdad y da escalofrío. Desde el 2019 hasta el año pasado, la cantidad de muchachos y muchachas que se nos han ido de mala manera en Cuba ha pegado un salto que asusta.

Estamos hablando de más de 800 niños y adolescentes, entre diez y diecinueve años, que murieron violentamente. Es como si la calle se los estuviera tragando. Son accidentes, sí, pero también hay suicidios y, ¡ay, Dios mío!, hasta agresiones. ¡Un tercio de las muertes en esa edad!

Dónde y cuándo

Esto no es un cuento de la esquina, esto es lo que está pasando en toda la isla, en los barrios, en cualquier pueblo. Los datos frescos nos tiran que entre 2019 y 2024, el ambiente se puso más pesado para nuestros jóvenes.

El peligro está acechando a cada rato, en cualquier momento. De 2019 a 2021, las muertes violentas en menores de 14 fueron 298. Entre 2022 y 2024, subió a 312. Un aumento claro que se siente en la calle.

Por qué importa

¡Esto importa un montón, mi gente! No es un numerito más, son vidas que se pierden, familias destrozadas y un futuro que se nos escapa de las manos. Cuando los chamaquitos no están seguros, ¿qué nos queda?

Significa que la cosa en la economía y en la sociedad está tan enredada que hasta a los más jóvenes les está cayendo arriba. El bochinche es que el deterioro se siente en todo, y la vida se ha puesto tan dura que nadie está exento, ni los más pequeños. ¿Quién no va a hablar de esto en la cola?

Qué dicen las partes

Mira, lo que se oye es que las autoridades cubanas, por un lado, dicen que los crímenes están bajando. ¡Pero la gente de a pie y algunos observatorios, como el Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), sacan otros números que no cuadran con eso!

El OCAC, por ejemplo, soltó que en 2024 hubo un montón de delitos, incluyendo 167 homicidios, ¡un 50% más que antes! Y para el 2025, dicen que se duplicó. Entonces, mientras unos hablan de calma, la realidad del barrio parece otra, con más peleas y desgracias. Los suicidios también subieron, especialmente en los jóvenes, lo cual es muy serio.

Qué viene ahora

¿Qué puede pasar? Pues que si seguimos así, la cosa no va a mejorar para la muchachada. Esto de que no haya números claros y que el problema se quede en la sombra no ayuda en nada. Hay que ver qué hacen los de arriba para ponerle coto a esto.

Lo que está en el aire es que la combinación de la falta de plata, las restricciones sociales y la violencia que no se cuenta, sigue siendo un riesgo tremendo para los niños y adolescentes. A ver si se ponen las pilas y se buscan soluciones de verdad, antes de que sea demasiado tarde. ¡Esto no es un relajo, es la vida de nuestros hijos!

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