¿Aguaceros o diluvio? La Habana se ahoga de nuevo por alcantarillas tapadas
Fuertes lluvias inundaron La Habana, convirtiendo calles en ríos. El mal estado del drenaje urbano y la basura evidencian la urgencia de soluciones.
¡Oye esto pa’ que veas lo que pasó!
Las lluvias que cayeron con fuerza en La Habana dejaron calles convertidas en ríos. Fue un relajo ver cómo el agua subía y subía, pillando a todo el mundo por sorpresa.
Una vez más, el sistema de drenaje de la ciudad demostró que no aguanta ni un chaparrón. La gente, que ya está harta, no para de criticar que si no limpian las alcantarillas, que si no arreglan nada, que esto se repite cada vez que cae un chispito de agua.
¿Dónde fue el bochinche y cuándo?
Esto pasó hace poco, un sábado 30 de mayo de 2026, cuando el cielo se abrió sobre La Habana. El agua se apoderó de varios municipios, haciendo que moverte por la ciudad fuera misión imposible. El calor pegajoso de siempre se mezcló con la tensión de las calles inundadas.
Arroyo Naranjo se llevó la peor parte. Los vecinos decían que las calles parecían ríos y que había que ir saltando para no caer dentro de unos pozos abiertos que ni se veían bajo el agua. ¡Un peligro!
Y esto, ¿por qué nos joroba tanto?
Pues mira, esto no es un problema de un día. Cuando llueve fuerte, muchas casas y negocios se ven afectados. La gente no puede salir, los carros se quedan varados y la vida cotidiana se paraliza.
Lo peor es que parece que no hay solución a la vista. Cada año es lo mismo: agua por todos lados, basura en las alcantarillas y las autoridades que parecen no darse por enterada. Esto nos afecta a todos los habaneros, que vemos cómo nuestra ciudad se deteriora.
¿Qué dice la gente y qué dicen los que mandan?
Por un lado, la gente está que trina. Los vecinos de Arroyo Naranjo y de otros municipios como Centro Habana, Diez de Octubre, Cerro, San Miguel del Padrón y La Habana Vieja, se quejan de que las alcantarillas están tapadas de basura y de que el sistema no da abasto.
Dicen que las redes de drenaje son viejísimas, construidas hace décadas, y que no sirven para la cantidad de gente que vive ahora. Por otro lado, de las autoridades, poco o nada se escucha sobre soluciones concretas y duraderas, más allá de las promesas.
¿Y ahora qué? ¿Pa’ dónde vamos?
Lo que está claro es que si no se ponen las pilas con el drenaje, cada lluvia será un problema mayor. Hay que esperar a ver si de verdad se toman medidas serias para limpiar y modernizar el sistema de alcantarillado.
Mientras tanto, los habaneros solo pueden prepararse para lo peor, con la esperanza de que algún día la ciudad no se convierta en una piscina cada vez que el cielo decide llorar.