¿Agresiones y consignas revolucionarias en Kilo 8? ¡Vaya bochinche en la cárcel!
Un preso político cubano fue agredido en la cárcel Kilo 8. El agresor, un recluso común, supuestamente le gritó consignas revolucionarias tras la golpiza.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en la Prisión Provincial de Camagüey, esa que le dicen Kilo 8, se formó tremendo lío. Un preso político, Carlos Alain Abrahantes Valdés, dicen que se llevó una paliza de las buenas, dejándolo inconsciente.
La cosa se puso caliente, y según cuentan, el que le dio el golpe no era cualquiera, sino otro preso, uno común, llamado Ignacio González Galván. ¡Y pa' rematar, después de darle su merecido, el tipo se puso a gritar consignas pa'l gobierno! ¡Imagínate el teatro!
¿Dónde y cuándo pasó el sancocho?
Todo este drama ocurrió allá por Camagüey, en la famosa Kilo 8. El incidente fue el pasado lunes, pero la mamá del preso, Desireé Valdés, pudo hablar con él la noche del martes.
El pobre Carlos Alain estaba en el hospital de la cárcel, con el tabique roto y el hombro mal. Dicen que el médico hasta les dijo a los guardias que la cosa estaba seria y que el chamaquito corría peligro.
¿Y esto por qué importa? ¿A quién le cae la candela?
Pues mira, esto pone el foco en cómo tratan a los presos en Cuba, sobre todo a los que están ahí por pensar distinto. Si a un preso político lo golpean así, ¿qué se puede esperar del resto?
Además, eso de que el agresor gritara consignas revolucionarias después de la pela, suena a que hay mano por ahí o que la cosa está más podrida de lo que parece. La familia niega que Carlos Alain haya hecho lo que dicen que hizo, un supuesto incendio.
¿Qué dicen las partes? ¡Los unos y los otros!
Por un lado, la familia del preso denuncia la agresión y la gravedad de las heridas. La madre está desesperada por la salud de su hijo.
Por otro lado, la versión que sale de dentro de la cárcel es que el agresor, después de la golpiza, se puso a defender al régimen con consignas. La información oficial sobre el incidente no ha sido revelada, pero estas denuncias apuntan a un problema serio de seguridad y trato en las prisiones.
¿Qué viene ahora? ¿Qué se rumorea?
Pues ahora hay que ver qué pasa con Carlos Alain. Si lo atienden bien, si hay consecuencias para el agresor, y si esto destapa más ollas sobre el trato a los presos políticos.
También queda en el aire la duda de si hubo más gente metida en la paliza y por qué el agresor actuó así. Hay que seguir de cerca este caso, porque si es verdad lo que cuentan, es una vergüenza.