¡Agárrense los arroceros! El Estado llegó con la escopeta y el precio fijo
Inspectores en Sancti Spíritus obligan a negocios privados a vender arroz a precio estatal. ¡Tremendo arroz con mango se ha formado por los topes de precios!
Qué pasó
¡Oye esto pa’ que veas lo que está pasando en la tierra del yayabo! Parece que el chismecito de la semana es que a los inspectores de Sancti Spíritus les dio la locura y ahora andan con un nuevo método para los negocios privados que venden arroz.
Ya no es solo la multa, no señor. Ahora, si te pasas con el precio, te obligan a vender el arroz entero a lo que diga el Estado. ¡Imagínate tú!
Llegan, te acusan de que estás vendiendo muy caro, y en vez de dejarte la multa y seguir pa’lante, te dicen: ‘¡Ahora mismo, suelta ese arroz y véndelo al precio oficial!’. Como si fuera una lección, ¿me entiendes?
Un bochinche de Rolando Nápoles fue el que destapó todo este berenjenal.
Dónde y cuándo
Este tejemaneje, esta guataca a la privada, está ocurriendo específicamente en Sancti Spíritus. La noticia empezó a correr como pólvora desde el 23 de febrero de 2026, y desde entonces no se habla de otra cosa en las colas.
Los negocios de comida, las bodeguitas que venden de todo un poco, son los que están en la mira. Es un asunto que le pica y le duele a cualquiera que intente echar pa’lante por su cuenta.
Por qué importa
¡Esto no es un chiste, mi gente! Esto le cae arriba a cualquiera que esté inventando con un negocio propio. Es como si el Estado dijera: ‘Ojo, que la cosa se puso seria con los precios’. Y si a los vendedores de arroz les hacen esto, ¿quién quita que mañana le toque al de la croqueta o al del pan?
El arroz, ¡ay el arroz! Ese es un plato sagrado aquí. Si le ponen mano dura así, el que lo vende se desanima o la oferta se esconde. Y eso, mi socio, es menos arroz en la mesa y más dolor de cabeza para todos.
Es un relajo que impacta directamente en el bolsillo de la gente. Porque si los negocios privados cierran o esconden la mercancía, ¿dónde va a comprar la gente? La gente ya está harta de la inflación y la escasez, y estas medidas no ayudan a calmar las aguas.
Qué dicen las partes
Bueno, como siempre, cada cual jala pa’ su molino. Las autoridades dicen que las multas ya no 'educan', que la gente sigue subiendo los precios. Quieren frenar la 'especulación', o como dicen en la calle, que no te saquen un ojo con lo que comes.
Dicen que es por el bien del pueblo, para que el arroz no se ponga por las nubes. Pero claro, ¡eso para el estatal no aplica mucho!
Por otro lado, los comerciantes privados están que echan chispas. Dicen: '¡Cómo vamos a vender a ese precio si a nosotros nos cuesta un riñón conseguir la mercancía! Los topes que pone el Estado no cuadran con lo que pagamos en la calle o en el mercado mayorista'. ¡Es una lucha de nunca acabar entre el precio que ponen y el precio real!
Y la gente en la calle, dividida. Unos aplauden a los inspectores, diciendo que ‘ya era hora de poner orden con los abusadores de precios’. Otros se preocupan, pensando que ‘si asfixian a los privados, ¿quién nos va a vender después? ¡Nos vamos a quedar sin nada!’
Qué viene ahora
Ahora mismo, la pregunta del millón es: ¿Esto se va a regar por toda Cuba? ¿O se quedará solo en Sancti Spíritus como un susto? Lo que sí está claro es que la tensión entre el sector privado y los controles del Estado va a seguir dando candela.
El arroz, ese alimento básico que no puede faltar en ninguna mesa cubana, va a seguir siendo el protagonista de este culebrón. Hay que estar pegados al chisme para ver cómo termina este arroz con pollo.
La situación está bien caliente, y veremos si se busca un punto medio que no ahogue a los que se fajaban por conseguirte algo y que tampoco deje al pueblo sin un plato de comida a un precio que pueda pagar. ¡Esto no ha hecho más que empezar, mi gente!