¿Petróleo de Trump pa' Cuba a cambio de qué? El chisme que se armó en secreto

Cuba pudo recibir petróleo de EE.UU. a cambio de reformas energéticas y hasta la salida de Díaz-Canel. El acuerdo secreto fracasó por diferencias políticas.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas la cosa. Resulta que a principios de 2026, el gobierno de Donald Trump anduvo cocinando un acuerdo secreto con gente del poder en Cuba. La idea era mandarles petróleo de Estados Unidos para sacarlos de la crisis de apagones que los tiene fritos.

Parece que el asunto estaba bien caliente, con las reservas de petróleo cubanas al borde del abismo y los apagones jorobando a todo el mundo.

Dónde y cuándo

La cosa se puso seria en Saint Kitts y Nevis, aprovechando una cumbre del CARICOM. Allí, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado 'El Cangrejo' y nieto de Raúl Castro, se reunió con gente cercana al mismísimo secretario de Estado de Trump, Marco Rubio.

La reunión fue a espaldas de muchos, en un intento por encontrar una salida rápida a la emergencia que vivía la Isla.

Por qué importa

Imagínate, esto podía ser un cambio de juego total para Cuba. Tener combustible de primera mano, sin depender tanto de otros, y encima meterle mano a la empresa petrolera estatal, CUPET. Es decir, ¡reformas profundas!

Pero lo que realmente ponía nervioso a Washington era si este arreglo iba a servir de algo para cambiar la política allá en la Isla, o si solo iban a darle más cuerda al gobierno actual.

Qué dicen las partes

Por un lado, los americanos querían que Cuba se abriera más, hasta discutieron la posible salida de Miguel Díaz-Canel de la presidencia. La parte cubana, dicen, estaba lista pa' las reformas económicas, pero de ahí a que los gringos decidieran quién mandaba, ¡nanay!

Por el otro lado, congresistas cubanoamericanos en Estados Unidos, como Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, le cayeron encima a la idea, temiendo que esto solo beneficiara al régimen sin cambios reales.

Qué viene ahora

Al final, las diferencias eran abismales. Los de La Habana no querían que les dictaran quién debía gobernarlos, y los de Washington temían que el petróleo terminara fortaleciendo un modelo que no cambiaba, como dicen que pasó con Venezuela.

Además, los líos legales con empresas y bienes confiscados en Cuba tampoco ayudaron. Así que el acuerdo se quedó en nada, una negociación secreta que pudo cambiar la historia, pero que se ahogó antes de empezar.