¿Y a esta qué le pasa? Actriz de la TV Cubana se moja y dice que no cree en el comunismo
La actriz cubana Maikel Amelia, estrella de "Tras la huella", generó polémica al declarar en un pódcast que no cree en el comunismo ni en el capitalismo.
¡Oye esto pa' que veas!
La cosa está que arde con la actriz Maikel Amelia, ¿te suena? Sí, la que hacía de la mayor Lucía en esa serie de la tele, "Tras la huella". Pues resulta que la muchacha se sentó en un pódcast y soltó una bomba: que ella no cree ni en el comunismo ni en el capitalismo. ¡Así como lo oyes!
Imagínate el bochinche. La gente en las redes está que no cabe. Que si cómo es posible, que si ella trabaja en la tele del gobierno y dice eso. Un relajo.
¿Dónde fue el candelazo?
Todo este jolgorio pasó en un pódcast llamado "Sin Filtros", dentro de la plataforma Familia Cubana. Maikel Amelia, que además es la que lleva el programa, estaba hablando con la también actriz Ariana Álvarez. Allí, en su salsa, tiró la piedra y escondió la mano.
Dijo clarito que ella no se clava con ningún sistema. Que su única lealtad es con Dios. "Hay gente que piensa que yo vivo en Cuba y me asocia con un sistema", comentó, y luego añadió que su "gobierno" es el Creador.
¿Y eso a quién le importa?
Bueno, pues a muchos les importa porque esta actriz sale en la televisión oficial, esa que produce el Ministerio del Interior. O sea, ¡del mismísimo sistema del que se está desmarcando! Por eso el tema ha dado tanto que hablar. Es como si un policía dijera que no le gusta la ley, ¿me entiendes?
Además, ella misma dijo que hay que respetar las reglas del lugar donde uno vive. Citó la Biblia, que hay que obedecer la Constitución y eso, pero que eso no quiere decir que esté de acuerdo con todo. Un equilibrio complicado, ¿no?
¿Qué dicen por ahí?
Unos dicen que la actriz tiene derecho a pensar lo que quiera, que es su vida. Otros la critican fuerte, diciendo que cómo puede decir eso si trabaja para el Estado. También hay gente que le ha dado palo porque ella también es influencer y promociona marcas, y la acusan de sacar provecho.
Ella pidió que la gente sea un poco más comprensiva con los que buscan ganarse la vida como pueden. Dijo que no hay que juzgar tan duro.
¿Y ahora qué?
Pues ahora queda ver qué pasa. Si esto le trae alguna consecuencia profesional o si la gente se acostumbra a que las figuras públicas digan lo que piensan, aunque sea polémico. Lo seguro es que la discusión está abierta y no parece que vaya a cerrar pronto. Habrá que seguir pegando la oreja.