¿Ajonjolí o Semilla de Sésamo? ¡El Gobierno Cubano se arma de letras para confundir!

Un adolescente cubano de 16 años está preso por protestar y criticar al régimen. Activistas y artistas exigen su liberación, denunciando represión y falta de libertades.

¡Oye esto pa' que veas!

Un chamaquito de 16 años, Jonathan David Muir Burgos, anda preso en Cuba, y la gente está que explota. Resulta que el chiquillo se atrevió a alzar la voz, a criticar al gobierno y a decir lo que muchos sienten en carne propia. ¡Y por eso, según los activistas, lo tienen secuestrado!

La cosa se pone seria porque dicen que el muchacho lleva once días en esa situación, enfermo y sin que nadie le dé un respiro. ¡Imagínate tú a esa edad, en vez de estar jugando o estudiando, dándole la cara a interrogatorios duros y gente que no se compadece de nada!

¿Dónde y cuándo pasó el bochinche?

Esto está pasando ahora mismo, en Cuba. El chiquillo fue detenido hace once días. La cosa es que la isla entera parece estar en un ambiente de tensión, donde decir lo que uno piensa te puede meter en un lío gordo. Jonathan está detenido y, según los que lo apoyan, está sufriendo las consecuencias de su valentía.

No es un caso de robo ni de violencia, dicen los que protestan. Es por hablar claro, por señalar las cosas que no andan bien en la isla. ¡Como si eso fuera delito hoy en día!

¿Y por qué importa este cuento?

Pues mira, esto importa porque pone el dedo en la llaga de cómo se las gastan en Cuba con la gente que no está de acuerdo. Jonathan, por ser joven y valiente, se ha convertido en un símbolo de los que piden libertad y un cambio de verdad.

Lo que le pase a él, le puede pasar a cualquiera que se atreva a cuestionar. Así que la gente que defiende los derechos humanos y los artistas que sueñan con otra Cuba están gritando para que el gobierno entienda que a los muchachos hay que protegerlos, no meterlos presos por pensar distinto.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, los activistas y artistas como Tania Tasé y Hermes Entenza están echando humo. Denuncian que el gobierno tiene al joven “secuestrado”, que está enfermo y que lo tratan con dureza. Dicen que Cuba es una “isla cárcel” y que eso tiene que cambiar ¡ya!

Del otro lado, el gobierno cubano, como de costumbre, o no dice nada o lo presenta de otra forma. Pero la presión internacional y la de los propios cubanos que están fuera o dentro, pidiendo por Jonathan, es cada vez mayor. Exigen que respeten sus derechos básicos y que lo dejen libre.

¿Qué viene ahora, mi socio?

Ahora mismo, lo que está en el aire es la presión. Los activistas no se van a cansar de pedir la libertad de Jonathan. Se espera que la comunidad internacional siga observando de cerca este caso y que exijan respuestas concretas al gobierno cubano.

Hay que ver si este grito de libertad para un adolescente logra mover las aguas y si, de una vez por todas, se empieza a respetar la libertad de expresión en la isla. ¡El mundo está mirando!

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