¿Qué suplicio pasan los presos del 11 de julio en el Combinado del Este? Cuentan que no los dejan ni comer

Activista detalla la dura realidad en la prisión Combinado del Este: largas esperas, comida mala, y trato diferenciado entre presos.

Qué pasó

Oye esto pa' que veas… El activista Leo Fernández Cruz se dio una vuelta por el Combinado del Este, allá en La Habana, y soltó la sopa sobre lo que vio y oyó. Estuvo hablando con unos cuantos presos que se metieron en líos por las protestas del 11 de julio de 2021, y soltaron verdades que a más de uno le va a dar dolor de cabeza.

Fernández Cruz contó que la cosa empezó con una espera eterna para los familiares que iban a ver a sus presos. La cosa se ponía lenta, lenta, por cosas internas del penal, y la gente a veces se pasaba horas ahí mismito, esperando que los dejaran entrar.

Dónde y cuándo

Esto fue hace poco, en junio de 2026, dentro del Combinado del Este en La Habana. El calor, la tensión de los familiares y el ir y venir de la burocracia carcelaria, todo eso se sentía en el aire.

Los presos con los que habló, muchos de ellos metidos allí desde las protestas de hace años, son los que le contaron el día a día. Unos que llevan tiempo y otros que todavía se las ven negras.

Por qué importa

Porque, mira, tú no puedes tener a la gente presa y tratarlos peor que a un perro. La comida, las condiciones, hasta el trato, todo eso importa. Si lo que quieres es justicia, pues que se haga justicia de verdad, no que se ahoguen en un vaso de agua.

Esto le cae encima a las familias que esperan y a los mismos presos que ya cumplieron o que están cumpliendo condenas que muchos consideran injustas. La gente está hablando porque se cansó del silencio.

Qué dicen las partes

Los familiares, por un lado, se quejan de las esperas interminables y de que las condiciones no son las mejores. Los presos, por otro, hablan de comida que no llena, de colchones que dan pena y de que parece que a los extranjeros los tratan mejor.

Hasta ahora, lo que ha dicho el gobierno es que todo está en orden, pero las voces desde adentro cuentan otra película. No hay respuesta oficial sobre las diferencias de trato o la calidad de la comida, solo el testimonio del activista.

Qué viene ahora

Pues ahora hay que ver qué pasa. Si las autoridades se van a dar por enteradas y van a cambiar algo, o si la cosa va a seguir igual. Lo cierto es que estos testimonios están dando vueltas y la gente está pendiente.

Hay que seguir mirando qué pasa con esos presos, si sus familias consiguen algo o si de verdad hay un trato preferencial para algunos. La verdad es que estas historias levantan mucha polvareda y merecen atención.

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