¿Te viraron la tortilla? Seguridad del Estado te cita por hablar con gringos

David Espinosa, activista cubano, denunció presiones de la Seguridad del Estado para colaborar tras contactar con diplomático estadounidense. Rechazó colaborar.

Oye esto pa’ que veas...

Tremendo lío se armó por aquí. El activista cristiano David Espinosa soltó la sopa: dice que la Seguridad del Estado lo puso contra la pared. ¡Imagínate! Lo interrogaron, lo apretaron pa’ que les dijera todo si el diplomático de los yanquis, Mike Hammer, se le aparecía por la casa. Pero Espinosa, firme como roca, dijo que nanay de la China, que él no se vende.

El tipo se mantuvo en sus trece, que su casa es casa y que entra quien sea, sea del gobierno de aquí o de afuera. Y pa’ rematar, les soltó una oración a los oficiales y a sus familias. ¡Vaya usted a saber qué le habrá parecido eso a los muchachos!

¿Y eso fue dónde y cuándo?

Todo este enredo pasó hace poquito, el 13 de abril, en La Habana. A Espinosa lo llamaron pa’ una disque “entrevista sobre posible ilegalidad”, cosa que él dice que ni existe en las leyes de por acá. Mientras tanto, a su esposa, Laidy García, también la hicieron pasar por la estación de policía. A ella la citaron con otro cuento, pero al final le salieron con lo mismo: a ver si influían en la esposa pa’ que dejara quieto al marido en sus cosas públicas.

El ambiente anda caldeado, se siente la tensión en el aire. La gente que habla con los americanos, especialmente por las iniciativas que tiene la embajada, anda bajo la lupa. Se siente como si te estuvieran echando un ojo todo el tiempo.

¿Y por qué esto importa, mi socio?

Pues mira, esto es un aviso para muchos. Si uno se acerca a alguien de afuera, especialmente de Estados Unidos, parece que te están marcando. La cosa se pone tensa porque las autoridades quieren controlar hasta con quién hablas. Para los que luchan por sus ideas, o simplemente quieren mantener contacto con gente de otros países, esto es un freno, una manera de decirles “cuidado con lo que haces”.

La denuncia de Espinosa pone sobre el tapete esa vigilancia constante y las presiones que sufren los activistas cubanos. Es la historia de siempre: el Estado queriendo saberlo todo y los ciudadanos buscando su espacio.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, David Espinosa y su esposa Laidy García están clarísimos: no van a colaborar con las autoridades. Dicen que seguirán con su trabajo y con sus convicciones. Por otro lado, la Seguridad del Estado, bueno, lo que ellos quieren es tener información y, si pueden, meter mano para controlar la situación. No han dicho nada públicamente sobre esta denuncia, como suele pasar.

La versión oficial, si es que la dan, seguramente será otra. Pero lo que sí se sabe es que este tipo de citaciones y presiones son comunes cuando se trata de contactos con diplomáticos extranjeros, sobre todo de Estados Unidos.

¿Y ahora qué se espera?

Pues mira, lo más probable es que Espinosa y su esposa sigan bajo el radar. La Seguridad del Estado no se va a quedar de brazos cruzados y es posible que intenten otras formas de presionar o de conseguir lo que quieren. Habrá que estar pendientes a ver si hay más movimientos o si la cosa se queda así.

También es posible que este caso sirva de alerta para otros activistas y para que la gente esté más consciente de la vigilancia que existe. Al final, la lucha por mantener la independencia y la libertad de expresión sigue su curso, a pesar de las piedras que se pongan en el camino.

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