¿Aceite o menores? La justicia cubana en el ojo del huracán
La disparidad entre las condenas por robo de aceite dieléctrico y acoso sexual a menores en Cuba genera debate público sobre la justicia.
¿Qué Pasó?
Un escándalo se ha formado en Cuba, ¡y de los buenos! Resulta que a un muchacho lo metieron en cana por 10 años por supuestamente robar aceite dieléctrico. Y lo metieron por robo, pero lo pintaron como sabotaje, ¡imagínate tú! La gente se quedó con la boca abierta.
Pero eso no es todo, porque al mismo tiempo, al exdirector del Ballet Folklórico de Camagüey, un tal Echemendía, lo sentenciaron a tres años, ¡pero en su casa! ¿El cargo? Acoso sexual a menores. Y ni así lo sacaron de la calle de una vez.
¿Dónde y Cuándo?
Todo esto ha estado echando humo en las redes y en las calles desde hace unos días, con los periodistas Mario Pentón y José Luis Tan dándole seguimiento al tema. El robo ese, que causó tanta furia, parece que fue en Matanzas, y la condena salió calientica.
El caso del acosador, que es más viejo, se desarrolló en Camagüey. Imagínate, el tipo, que fundó y dirigió el ballet, ahora con tres años de 'castigo' en su propia casa. La noticia corre como pólvora, y la gente no se cansa de comentarla en la cola del pollo y en la guagua.
¿Por Qué Importa?
Lo que está claro es que esta diferencia de castigos tiene a muchos cubanos preguntándose si la justicia está jugando chueco. Un robo de aceite, que al final es un bien material, ¿vale más que el daño psicológico y el futuro que le pueden arruinar a un niño o niña?
La indignación es sabrosa, porque parece que no se está protegiendo igual a todos. La gente siente que a unos se les trata con mano dura y a otros, bueno, se les da una palmadita en la espalda y pa' casa.
¿Qué Dicen las Partes?
Los periodistas que han investigado dicen que, por un lado, el robo de aceite fue tratado con la máxima severidad, casi como un acto contra el Estado. Por otro lado, las denuncias contra el exdirector del ballet llevaron más de un año, y aun así, la condena fue de casa por cárcel.
La gente en la calle, como María de la Caridad Álvarez, lo tiene clarísimo: "Nadie tiene que robar el aceite, pero la gente considera menor ese delito que el daño causado por un abusador sexual que puede marcar a una familia para siempre."
¿Qué Viene Ahora?
Bueno, el debate sigue candente. Aunque los abogados dirán que los delitos son distintos y se juzgan por separado, la percepción popular es que hay una falta de proporcionalidad. La pregunta que queda en el aire es si se va a seguir poniendo el mismo celo en proteger a los más vulnerables.
Mientras tanto, la comunidad sigue pidiendo justicia, no solo para las víctimas de abuso, sino para que las condenas reflejen de verdad el daño causado. Habrá que ver si este bochinche sirve para que las cosas cambien un poquito.